La caída estacional vuelve a situarse entre las principales preocupaciones capilares. Una rutina constante y bien elegida puede ayudar a cuidar el cuero cabelludo y mantener el cabello en mejores condiciones.
Con la llegada del otoño aumentan las búsquedas relacionadas con la caída del cabello, los tratamientos anticaída, las ampollas capilares y la densidad del cabello.
Es una escena conocida: aparecen más cabellos de lo habitual en la ducha, en el cepillo o sobre la ropa y surge la inevitable pregunta: ¿por qué se me cae más el cabello en esta época?
A esta preocupación estacional se suma una de las tendencias más relevantes de la cosmética capilar actual: el cuidado específico del cuero cabelludo, conocido internacionalmente como scalp care. El consumidor ya no se fija únicamente en el brillo, la suavidad o el acabado de la melena. Cada vez presta más atención al lugar donde comienza todo: el cuero cabelludo.
Para los profesionales de la peluquería, este cambio representa una oportunidad para ampliar el consejo capilar y ofrecer rutinas más completas, constantes y adaptadas a cada cliente.
¿Por qué puede caer más el cabello en otoño?
El cabello atraviesa diferentes etapas a lo largo de su ciclo natural: una fase de crecimiento, otra de transición y una última fase de reposo y desprendimiento.
En determinados momentos del año, especialmente después del verano, una mayor cantidad de cabellos puede llegar simultáneamente a esta fase de caída. Por eso, durante las primeras semanas del otoño muchas personas perciben un aumento del cabello que queda en el cepillo o se desprende durante el lavado.
Este fenómeno se conoce habitualmente como caída estacional. Suele presentarse de manera generalizada y forma parte del proceso natural de renovación capilar.
Después del verano también confluyen distintos factores que pueden influir en el aspecto y la resistencia del cabello:
- La exposición prolongada al sol.
- El contacto frecuente con el cloro de las piscinas o el agua de mar.
- El uso intensivo de secadores y herramientas térmicas.
- Los cambios en los horarios de descanso.
- El estrés asociado a la vuelta a la rutina.
- Una mayor sequedad o fragilidad de la fibra capilar.
El resultado puede ser un cabello que se percibe más débil, apagado o con menor vitalidad justo cuando comienza el otoño.
Caída y rotura no son lo mismo
Cuando encontramos más cabello de lo habitual, es importante distinguir entre caída y rotura.
La caída se produce cuando el cabello se desprende desde la raíz como parte de su ciclo. La rotura, en cambio, afecta a la fibra capilar: el cabello se parte en algún punto de su longitud y pueden aparecer mechones más cortos, puntas abiertas o una textura más áspera.
La exposición solar, las coloraciones y decoloraciones frecuentes, el uso reiterado de calor o una manipulación brusca pueden aumentar la fragilidad de la fibra después del verano.
En muchos casos, ambas situaciones pueden coincidir. Por eso resulta recomendable adoptar una rutina que cuide tanto el cuero cabelludo como el conjunto del cabello, evitando tratamientos innecesariamente complejos.
El cuero cabelludo gana protagonismo
Durante años, gran parte de las rutinas capilares se concentraron casi exclusivamente en medios y puntas. Mascarillas, acondicionadores y aceites ayudaban a mejorar la apariencia de la melena, mientras el cuero cabelludo quedaba en un segundo plano.
Esta visión está cambiando.
El auge del scalp care ha impulsado el interés por ampollas, lociones y tratamientos de aplicación directa. Son productos que permiten concentrar el cuidado en el cuero cabelludo e incorporar el masaje como parte de la rutina.
Una pauta adecuada durante los periodos de caída debe apoyarse en tres ideas: suavidad, regularidad y constancia.
También conviene reducir las agresiones innecesarias: evitar los peinados excesivamente tirantes, controlar la temperatura del secador, desenredar sin tirones y no frotar enérgicamente el cabello con la toalla.
Aplicar muchos productos durante unos pocos días no suele ser tan interesante como seguir una rutina sencilla, bien elegida y mantenida en el tiempo. El cabello no entiende de soluciones relámpago, pero sí agradece los buenos hábitos sostenidos.
Biocenta: cuidado profesional en periodos de caída
Dentro de una rutina orientada al cuidado del cabello en épocas de mayor caída se encuentra Biocenta de RISFORT, un tratamiento anticaída en ampollas para aplicar directamente sobre el cuero cabelludo.
Su fórmula contiene pantenol, proteína de seda hidrolizada, proteína de soja hidrolizada y aloe vera.
El pantenol es un ingrediente ampliamente utilizado en cosmética capilar por sus propiedades hidratantes y acondicionadoras. Las proteínas hidrolizadas de seda y soja ayudan a acondicionar la fibra y contribuyen a mejorar su tacto y apariencia. El aloe vera completa la fórmula de un tratamiento concebido para cuidar el cabello y acompañarlo durante las épocas en las que se encuentra más débil o falto de vitalidad.
Su presentación en 12 ampollas de 10 ml facilita una aplicación precisa y permite incorporar el producto a un protocolo profesional o a una rutina de mantenimiento en casa.
Para utilizarlo correctamente, se aplica el contenido sobre el cuero cabelludo limpio y se distribuye mediante un masaje suave con las yemas de los dedos. El masaje ayuda a repartir uniformemente el producto y convierte la aplicación en un gesto específico de cuidado.
La frecuencia de uso debe seguir las indicaciones del producto y puede adaptarse, con el asesoramiento del profesional, a las necesidades cosméticas de cada cabello.
El valor de una rutina bien recomendada
El interés creciente por la caída capilar ha multiplicado los productos, consejos y remedios que circulan por internet y las redes sociales. Frente a esta abundancia de información, el profesional de peluquería puede aportar algo especialmente valioso: conocimiento, observación y una recomendación personalizada.
Examinar el estado del cabello, diferenciar la caída de la rotura y explicar cómo se aplica correctamente un tratamiento permite ofrecer un servicio más completo y generar confianza.
El otoño puede hacer más visible la renovación del cabello, pero también puede convertirse en un buen momento para revisar hábitos y comenzar una rutina más consciente.
Cuidar el cuero cabelludo, tratar la fibra con delicadeza y mantener la constancia son gestos sencillos que pueden ayudar al cabello a atravesar esta época en mejores condiciones.
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